En el primer año de siembra de la patata Amflora, después que la Comisión Europea la aprobara como primer cultivo transgénico, su “cosecha” no ha podido ser peor: su cultivo ha sido prohibido en Austria, Hungría y Luxemburgo, gobiernos que, junto a los de Francia y Polonia, han denunciado frente al Tribunal Europeo de Justicia la aprobación
de esta patata transgénica.
Esta patata también ha sido rechazada por la industria europea del almidón, para evitar problemas de contaminación y el rechazo de los consumidores, ya que existen patatas convencionales en el mercado con el mismo contenido de almidón, sin necesidad de modificación genética. ¡Adiós, Amflora, adiós!